Emprendedor, innovador, inventor: ¿naces o te haces?

20 Nov Emprendedor, innovador, inventor: ¿naces o te haces?

Escribo, más bien re-escribo este post en respuesta al escrito por Ana Hernández de “El emprendedor nace o se hace“. Ya me va bien está dinámica que estamos realizando de “disparar” pensamientos y respuestas; y sí, tal y como le contesté a Ana, creo que el emprendedor se hace. A la lectura de su post, vínome a la cabeza el que escribí en 2009 sobre el libro de Malcom Gladwell, “Fueras de Serie“.

Gladwell habla sobre lo que los biólogos llaman la “ecología” de un organismo: el roble más alto del bosque es el más alto no sólo por haber nacido de la bellota más resistente, sino también porque ningún otro árbol le bloqueó la luz del sol, porque el subsuelo que rodeaba sus raíces era profundo y rico, porque ningún conejo le mordisqueó la corteza cuando era un tallo joven y porque ningún leñador lo taló antes de que madurara. Se sabe que la gente exitosa viene de semillas robustas, pero no es suficiente.

Para Gladwell, y servidor el éxito es talento más preparación. Cuanto más miran los psicólogos las carreras de los mejor dotados, menor les parece el papel del talento innato…….y mayor el que desempeña la preparación. No todo depende de nuestro coeficiente de Inteligencia (CI),gracias a Dios. En mi modesta opinión, de igual forma ocurre en el hecho de emprender, innovar, inventar o…. dibujar. El concepto que aplica el autor para defender ésta afirmación, es elocuente.

Supongamos un varón que mida 1,65cm. ¿Tiene alguna posibilidad realista de jugar al baloncesto profesional? Pocas, muy pocas. Para jugar en aquel nivel, hay que medir al menos 1,85….. y si midieras más de 2 metros mejor todavía. Pero a partir de cierto valor, la estatura deja de importar tanto.

Un jugador que mida 2,05 no es automáticamente mejor que otro cinco centímetros más bajo. Si no recuerdo mal, el mejor jugador de todos los tiempos, Michael Jordan no llegaba a los 2 metros. Por tanto, un jugador de baloncesto sólo tiene que ser suficientemente alto. Lo mismo vale para la inteligencia o los genes. La inteligencia también tiene su valor umbral, a partir del cual su peso específico no es tan determinante. Estaréis de acuerdo conmigo, que una vez que alguien es lo bastante alto, empezamos a preocuparnos por otros factores como la velocidad, la visión de juego, la agilidad, etc.

Ambos sumandos cuentan. El talento debido a los genes, probablemente deje de incrementarse, convirtiéndose en una constante, haciendo que lo que realmente aumente esa suma, e incluso lo multiplique…. sea el segundo sumando: la preparación.

Gladwell habla también de que esa preparación, a su vez puede estar condicionada por diversos factores: circunstanciales, heredados, culturales, generacionales, y a la postre… decisivos. Si queréis ahondar en ello, os lo dejo en el siguiente link: hacia la mitad del post.

Acabo ya. Observo, que la gente a la que observo…. no dejan nada suelto ni al azar, ni al talento ni a como nacieron. Si repasamos los tiempos verbales y los ponemos en primera persona: yo nací, yo nazco, yo naceré, yo hice, yo hago y yo haré…algunos no tienen sentido.

“Trescientos sesenta días al año levántate antes del amanecer y la prosperidad de tu familia llegarás a ver”.

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